El cliente pocas veces tiene la razón.

La mercadotecnia, la publicidad y todo lo que hacemos en nuestro día a día no es sencillo, pero hay clientes que se empeñan en hacerlo un poco más difícil, ya sea pidiendo cosas que desaparecieron junto con Windows 95 o confundiendo las funciones que realizamos y de paso confundiéndonos a nosotros.

El primer paso en este caso sería hacerle entender al cliente que nos contrató por alguna razón, ya sea que no posee el personal capacitado para realizar esta labor en su empresa o simplemente por el hecho de querer “despegar” su negocio o empresa y alguien tuvo la grandiosa idea de contratar los servicios de Marketing y Publicidad de nuestro negocio.

Una vez que tenemos al cliente convencido de que nosotros somos lo que su empresa necesita, viene la parte más difícil de todo el proceso, entender la idea de nuestro cliente. No solo es difícil entenderla, sino que además en la gran mayoría de las ocasiones nos topamos con la cruel y triste verdad, la mayoría de los negocios no saben lo que quieren.

El problema se acrecienta en el caso de las Pymes donde todo el poder y la toma de decisiones se coloca en una sola persona y esa persona no tiene ni la más mínima idea de lo que quiere, desconoce las características “fuertes” del producto que vende o simplemente no sabe lo que vende (créanme, ha sucedido).

Todo esto lleva a nuestro siguiente gran problema, ¿Cómo haremos para plasmar todo eso que nuestro cliente quiere? Para este momento nosotros creemos que ya entendimos lo que nuestro cliente quiere y es momento de empezar a “pelotearlo” y llegar a la parte feliz del proceso, encontrar el equilibrio entre lo que el cliente quiere y lo que el cliente necesita, que en la mayoría de los casos nunca es lo mismo.

Llega el gran día, tenemos propuestas de publicidad, medios digitales, exteriores, etc., entramos a la junta, presentamos el proyecto y somos abruptamente interrumpidos por un “No es lo que estábamos pensando” o peor aún “No es lo que habíamos platicado”, para este momento ya rechinamos hasta los dientes solo de pensar cuanto tiempo dedicamos a las propuestas, proyectar la efectividad de los medios, estudiar el mercado, el producto del cliente y mil cosas más que son parte de nuestro día a día, nosotros sabemos desde antes de entrar a esa junta que es lo que nuestro cliente necesita, no hay más.

Pero como diría mi abuela “del dicho al hecho hay mucho trecho”, así que terminamos con un proyecto con un sitio web, unas landings y una pequeña campaña de Adwords, que no era ni el 10% de todo lo que habíamos pensado, pero así es esto y tenemos que aprender a vivir con ello.

Author: joshua

Share This Post On

Submit a Comment

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *